viernes, 20 de febrero de 2026

EXIGENCIAS DE ADHESIÓN TOTAL Y CONFLICTOS DE IDENTIDADES EN LA PRÁCTICA DIRECTIVA

 


EXIGENCIAS DE ADHESIÓN TOTAL 

CONFLICTOS DE IDENTIDADES EN LA PRÁCTICA DIRECTIVA

Por Alejandro Oscar De Salvo


ESTRUCTURA DEL MODELO

1. Destinatarios y objetivo de este trabajo.

2. Conflicto ético abordado. 

3. Desarrollo de la capacidad ética.

4. El contexto: exigencias de adhesiones fuertes.

5. Adhesión total.

6. Causas y consecuencias de la exigencia de adhesión total.

7. Identidad organizacional.

8. Identidad personal.

9. Identificación del núcleo irrenunciable.

10. Modelo de análisis de identidad personal.

11. Síntomas de conflicto relevante.

12. Naturaleza y gradientes del conflicto.

13. Efectos de la conflictividad prolongada.

14. Cursos de acción posibles.

15. Criterios de valoración prudente.

16. Lealtad vs. sometimiento.

17. Valor de la anticipación.

18. Consideración final.



1. DESTINATARIOS Y OBJETIVO DE ESTE TRABAJO

Este ensayo está dirigido principalmente a personas que ejercen responsabilidades dentro de organizaciones humanas: empresarios, cuadros directivos, dirigentes políticos y sindicales, funcionarios públicos, miembros de órdenes religiosas e iniciáticas, líderes comunitarios y referentes con impacto social.

Ha sido elaborado considerando las dinámicas reales de las corporaciones públicas, privadas y del tercer sector, así como las vivencias de quienes experimentan en primera persona las tensiones propias de una estructura de poder.

El trabajo habrá cumplido su objetivo si el dirigente, luego de su análisis, puede responder afirmativamente a las siguientes preguntas:

¿Comprendo los conceptos identidad personal e identidad organizacional?

¿Estoy en condiciones de describir mi identidad personal y la identidad de las organizaciones que integro?

¿Puedo identificar zonas de fricción entre ambas?

¿Puedo determinar si se me están exigiendo adhesión total?

¿Siento que el texto me interpela sin juzgarme?


2. CONFLICTO ÉTICO ABORDADO  

El eje del trabajo es el conflicto ético que puede surgir de la confrontación entre identidad corporativa e identidad personal: la tensión que se produce cuando las decisiones, exigencias o lógicas institucionales no coinciden plenamente con los dictados de la conciencia individual.

Este análisis parte de un presupuesto claro: la identidad personal puede, en determinados contextos, expresar una exigencia moral más rigurosa que la identidad corporativa.

Las instituciones -políticas, religiosas, empresariales, asociativas- operan bajo racionalidades complejas que construyen su identidad. 

Entre ellas se pueden mencionar:

  • Defensa institucional.
  • Preservación de imagen.
  • Obtención de recursos o maximización de ganancias.
  • Cohesión interna.
  • Cálculo estratégico.
  • Disciplina jerárquica.
  • Distribución y conservación del poder.

La identidad personal, en cambio, responde a una conciencia moral singular influida por un proceso formativo que no siempre se agota en esas lógicas.

Ahora bien, no toda fricción implica superioridad moral del individuo. También puede ocurrir que la identidad personal esté insuficientemente formada o que confunda preferencia subjetiva con juicio ético fundado.

El problema central no consiste en elegir automáticamente entre lealtad institucional y autonomía personal, sino en desarrollar las competencias necesarias para discernir correctamente el curso de acción a seguir.


3. DESARROLLO DE LA CAPACIDAD ÉTICA

Las tensiones se suelen presentar con mayor intensidad en personas que poseen una fuerte actitud ética y se agravan cuando éstas carecen de una aptitud ética suficiente.

La capacidad moral no crece espontáneamente. Requiere trabajo sistemático. No se reduce a buenas intenciones ni a formación básica.

Los líderes que aspiren a una trayectoria profesional exitosa sin menoscabar su integridad enfrentan un desafío exigente: convertirse en éticos prácticos competentes.

Esta competencia exige elevar significativamente la capacidad moral. A cambio, entre muchas otras ventajas prácticas, permite gestionar con eficiencia las disidencias entre identidad personal e identidades corporativas. Asimismo, evitar que la búsqueda de resultados extraordinarios inmediatos -orientados a acelerar la carrera- termine arrasando con la propia identidad.

En términos operativos:

Capacidad ética = Actitud ética + Aptitud ética

Actitud ética: compromiso efectivo con el bien y la dignidad humana.

Aptitud ética: competencia prudencial para concretar el bien en contextos adversos y evitar cooperar con el mal.

Sin aptitud, la actitud cede ante la presión y sin actitud, la aptitud degenera en técnica sin finalidad moral.

La integridad no se improvisa: se forma, se entrena y se sostiene.


4. EL CONTEXTO: EXIGENCIAS DE LAS ADHESIONES FUERTES.

Es propio de la condición humana defender conveniencias. Cuando la protección de esas conveniencias se organiza colectivamente, surgen estructuras de poder.

Al emplear aquí la expresión "estructuras de poder” me refiero a aquellas organizaciones con capacidad de influir o regular conductas en ámbitos laborales, sociales, políticos, económicos, religiosos o culturales.

En entornos de alta competitividad, conflictos graves o fuerte presión externa, la cohesión interna se transforma en un activo estratégico. El disenso deja de valorarse como un aporte para percibirse como una vulnerabilidad.

Entre los actores donde esta dinámica suele observarse se encuentran:

  • Administraciones públicas.
  • Fuerzas armadas y de seguridad.
  • Partidos políticos.
  • Sectores industriales y financieros.
  • Cámaras empresarias y centrales obreras.
  • Estructuras religiosas.
  • Organismos internacionales.
  • Grandes conglomerados económicos.
  • También organizaciones de menor escala pueden reproducir esta lógica.

En todos ellos existe expectativa de alineamiento. Cuanto mayor es la responsabilidad del integrante, mayor es la consustanciación demandada. En ciertos niveles, esa expectativa puede transformarse en exigencia de adhesión total.


5. ADHESIÓN TOTAL

La adhesión total se puede definir como la exigencia institucional de alineamiento sustancial con la identidad organizacional, sus decisiones y su narrativa.

No se trata solo de ejecutar tareas con eficiencia. Implica además:

  • Defender públicamente las decisiones adoptadas.
  • Justificarlas intelectualmente.
  • Cohesionar a otros miembros.

No es necesariamente ilegítima. Pero puede volverse peligrosa cuando entra en conflicto real con la identidad personal.

No todo alineamiento constituye un problema ético. La dificultad surge cuando se exige identificación sustancial con decisiones, acciones o relatos que lesionan convicciones profundas.


6. CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA EXIGENCIA DE ADHESIÓN TOTAL.

La exigencia de adhesión total no surge de manera arbitraria ni responde exclusivamente a impulsos autoritarios. Se suele fundar en razones funcionales vinculadas a la preservación del poder, la cohesión interna y la eficacia operativa.

 En consecuencia, cuando un integrante decide no alinearse plenamente, esa misma lógica puede activar consecuencias personales y profesionales significativas. 

A continuación se examinan, primero, las causas habituales de esta exigencia y, luego, los efectos que puede generar la resistencia a ella.

A. Razones habituales 

Las organizaciones suelen exigir una adhesión fuerte por motivos estratégicos. 

Entre los más frecuentes:

  • Multiplicar poder.
  • Reforzar autoridad jerárquica.
  • Conservar disciplina.
  • Reducir incertidumbre.
  • Evitar fracturas internas.

Un miembro brillante pero no consustanciado con lo que espera de él puede ser percibido como un riesgo estructural.

B. Consecuencias de resistir

Las consecuencias habituales que sufren los directivos al resistirse al grado de adhesión requerido por la organización son múltiples.

Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Marginación.
  • Bloqueo de carrera.
  • Pérdida de influencia.
  • Presión emocional o económica.
  • Aislamiento progresivo.
  • Expulsión.
7. IDENTIDAD ORGANIZACIONAL

La identidad organizacional es el sistema estructurado de principios, valores, objetivos, prioridades y narrativas que orienta de manera estable el desempeño corporativo y la toma de decisiones institucionales.

La identidad corporativa se manifiesta en instrumentos fundantes, decisiones y acciones. 

Entre ellos se encuentran:

  • Documentos constitutivos (estatutos, cartas orgánicas, actas fundacionales, descripción de misión).
  • Códigos internos y reglamentos.
  • Capacitaciones y comunicaciones institucionales.
  • Decisiones reiteradas en situaciones similares.
  • Prioridades efectivamente sostenidas en la asignación de recursos.
  • Sistemas de recompensas y sanciones.
  • Criterios de promoción interna.
  • Límites reales al disenso.
  • Narrativa oficial ante situaciones críticas.

8. IDENTIDAD PERSONAL

La identidad personal es el sistema jerarquizado de principios, valores, creencias, convicciones, intereses, hábitos y pulsiones que estructuran la toma de decisiones del sujeto.

No se trata sólo de ideas declaradas, sino de aquello que efectivamente orienta la conducta cuando existen costos personales.

Una identidad sólida requiere:

  • Autoconocimiento.
  • Delimitación explícita de principios irrenunciables.
  • Jerarquización real de valores.
  • Dominio de las propias pulsiones.
  • Claridad sobre límites morales no negociables.
  • Coherencia progresiva entre convicciones y conducta.
  • Capacidad de autocrítica y revisión prudente.
  • Capacidad ética.

Sin este trabajo previo, la identidad tiende a adaptarse pasivamente a las circunstancias y se vuelve especialmente vulnerable a la presión ambiental.

9. IDENTIFICACIÓN DEL NÚCLEO IRRENUNCIABLE

No todos los principios, valores o creencias poseen igual jerarquía. La madurez ética exige distinguir entre convicciones estructurales y preferencias circunstanciales. Es imprescindible separar lo esencial de lo no esencial.

Identificar el núcleo irrenunciable implica responder con honestidad a preguntas como:

¿Qué decisiones no podría defender sin sentir que me traiciono?

¿Qué conductas no estaría dispuesto a ejecutar aun bajo presión?

¿Qué límites no cruzaría aunque la consecuencia fuera la pérdida de la posición?

¿Qué principios ordenan realmente mi vida más allá del discurso?

En la práctica, el núcleo irrenunciable suele ser más reducido de lo que se supone. Precisarlo evita dramatizar tensiones menores y permite reconocer con claridad cuándo un conflicto con la organización alcanza gravedad sustantiva.

10. MODELO DE ANÁLISIS DE IDENTIDAD PERSONAL

El directivo que desee conocer en profundidad su identidad personal puede facilitar esta tarea mediante el uso de una plantilla estructurada que le permita examinar distintas dimensiones vinculadas con sus principios, valores, creencias y convicciones.

Resulta útil explorar, entre otras, adhesiones en los planos religioso, político, económico, social, moral y cultural, entendidos como ámbitos de posicionamiento existencial y no como meras etiquetas formales.

A modo ilustrativo, se incorpora a continuación un esquema completo elaborado con fines exclusivamente didácticos. Se trata de una construcción figurada, destinada a ejemplificar el método, y no del trabajo correspondiente a una persona real.

  • En cuestiones de fe: creyente en Dios.
  • En lo espiritual: iniciático.
  • En lo moral: ético práctico.
  • En las prioridades vitales: la familia primero.
  • En lo político: patriota.
  • En lo económico: liberal.
  • En lo social: piadoso.
  • En lo cultural: conservador.
  • En la disciplina del pensamiento: masón.
  • En la percepción del mundo: realista, prioridad a los datos sobre los relatos.

Establecidas las categorías, el paso decisivo consiste en precisar qué implican en su núcleo operativo. Las etiquetas por sí mismas no definen la identidad; lo determinante es el contenido concreto que el sujeto le atribuye a cada una y está dispuesto a sostener cuando esas definiciones generan costos reales.

En la simulación mencionada, cada categoría fue completada explicitando su contenido sustantivo. Por razones de brevedad y a modo de ejemplo, se desarrollan a continuación tres de ellas, respetando el orden precedente:

Ético práctico en lo moral: compromiso sostenido con el fortalecimiento de la capacidad ética personal y con el perfeccionamiento continuo de la conducta conforme a principios previamente definidos.

Liberal en lo económico: adhesión a la libertad contractual y a la iniciativa privada como motor de generación de riqueza, junto con la aceptación de la responsabilidad individual por las consecuencias de las propias decisiones económicas.

Masón en la disciplina del pensamiento: compromiso con el cultivo del pensamiento libre, el ejercicio sistemático del análisis crítico y la prevención de dogmatismos que limiten la búsqueda racional de la verdad.

Los interesados en valerse de este recurso deberán explicitar todas las categorías que adopten. Solo entonces el modelo deja de ser una enumeración declarativa y se convierte en una herramienta efectiva para el conocimiento identitario. El secreto está en no engañarse a uno mismo.

11. SÍNTOMAS DE CONFLICTO RELEVANTE

El conflicto relevante surge cuando la identidad organizacional exige una adhesión que entra en tensión real con convicciones profundas del dirigente.

Una situación conflictiva se suele manifestar a través de indicadores como:

  • Incomodidad persistente.
  • Dificultad para defender decisiones.
  • Sensación de incoherencia interna.
  • Desgaste emocional progresivo.
  • Racionalizaciones forzadas.
  • Presión psicológica o económica.

Cuando la tensión se prolonga, el sujeto comienza a fragmentarse.

La cuestión no es si el conflicto existe, sino cuál es su magnitud e impacto.

12. NATURALEZA Y GRADIENTES DEL CONCLICTO

El primer paso es determinar su naturaleza:

¿Se trata de un conflicto interpersonal común o de colisión entre identidades?

Establecida su naturaleza, corresponde clasificar su intensidad.

La siguiente es una forma operativa de graduar la intensidad de los conflictos:

  • Leve: discrepancias técnicas sin afectación de principios.
  • Moderado: tensiones que incomodan pero permiten convivir.
  • Grave: exigencias que lesionan convicciones sustantivas.
  • Crítico: obligación de actuar contra principios irrenunciables.

Clasificar adecuadamente evita respuestas desproporcionadas o resignaciones injustificadas.

13. EFECTOS DE LA CONFLICTIVIDAD PROLONGADA

Cuando el conflicto entre identidad personal e identidad organizacional se mantiene por periodos extensos, pueden desplegarse distintos procesos de deterioro, tanto internos como externos.

En el plano interno del sujeto suelen aparecer:

  • Adaptación por conveniencia.
  • Repetición acrítica de discursos institucionales.
  • Dependencia de reconocimiento externo.
  • Cinismo defensivo.
  • Desgaste psicológico acumulativo.
  • Afectación de la salud.
  • Mayor predisposición a accidentes de tránsito y domésticos.
  • Normalización progresiva de conductas objetables.

Con el tiempo, el individuo puede reordenar sus convicciones para disminuir la tensión. Ese ajuste reduce el malestar inmediato, pero modifica silenciosamente la propia identidad.

En el plano organizacional, especialmente en culturas institucionales disfuncionales, el disenso puede ser gestionado mediante estrategias sistemáticas de desgaste destinadas a forzar el alineamiento o provocar la salida del integrante.

Entre esas prácticas pueden encontrarse:

  • Recorte progresivo de funciones o responsabilidades.
  • Exclusión de espacios decisorios.
  • Omisión deliberada de convocatorias relevantes.
  • Descalificación indirecta.
  • Presión emocional o económica.
  • Aislamiento funcional.

Estas dinámicas no siempre son explícitas. Suelen operar de manera gradual y acumulativa.

Reconocer tempranamente estos patrones permite evitar que el deterioro avance hasta niveles difíciles de revertir.

14. CURSOS DE ACCIÓN POSIBLES

Frente a la fricción entre identidad personal e identidad organizacional, existen distintos cursos de acción posibles. Cada uno implica costos y riesgos.

Entre las eventuales alternativas disponibles se encuentran las siguientes:

  • Alineamiento pleno.
  • Disenso interno prudente.
  • Resistencia estratégica.
  • Confrontación abierta.
  • Retiro.

15. CRITERIOS DE VALORACIÓN PRUDENTES

Antes de adoptar una decisión relevante -y con mayor razón en el marco de un conflicto identitario- corresponde realizar una evaluación estructurada de la situación. No toda tensión exige confrontación inmediata, ni toda incomodidad justifica una ruptura.

La prudencia no implica debilidad, sino cálculo adecuado de medios, tiempos y consecuencias.

En contextos de conflicto, resulta indispensable analizar:

  • Gravedad objetiva del conflicto: naturaleza de la exigencia y nivel de afectación de principios.
  • Grado y tipo de exigencia: si se trata de una sugerencia, una expectativa implícita, una orden formal o una obligación contractual.
  • Nivel jerárquico involucrado: posición propia dentro de la estructura y jerarquía de quienes ejercen la presión.
  • Fortalezas y debilidades propias: estabilidad emocional, competencia técnica, recursos económicos, legitimidad interna y margen real de maniobra.
  • Fortalezas y debilidades estructurales de la contraparte y sus representantes: cohesión interna, dependencia de resultados, vulnerabilidades reputacionales o estratégicas en sentido amplio.
  • Contexto político interno: clima organizacional, antecedentes de disenso y tolerancia institucional a la crítica.
  • Contexto político externo: ideología predominante y vínculos con autoridades gubernamentales que puedan influir en la dinámica interna de la organización.
  • Apoyos reales disponibles: aliados efectivos, no meramente declarativos.
  • Probabilidad de cambio: posibilidad concreta de modificar la situación mediante diálogo o negociación.
  • Impacto sobre terceros: efectos previsibles sobre equipos, colegas o subordinados.
  • Consecuencias económicas y familiares: sostenibilidad material de la decisión adoptada.
  • Impacto en la salud física y psicológica: nivel de desgaste acumulado y capacidad actual de sostener tensión.
  • Publicidad o confidencialidad de los hechos: grado de exposición pública y efectos reputacionales asociados.
  • Posibilidades concretas fuera de la organización: apreciación realista de alternativas laborales, comerciales o institucionales.

Evaluar estos factores no garantiza una decisión sin costo, pero reduce la probabilidad de actuar por impulso o por temor.

La firmeza sin cálculo puede convertirse en imprudencia; la adaptación sin límites, en claudicación. La decisión prudente es aquella que armoniza convicción y estrategia, principios y realidad.

16. LEALDAD VS. SOMETIMIENTO

La lealtad es la adhesión consciente y voluntaria a un proyecto, fundada en convicciones compartidas y sostenida mientras no se vulneren principios esenciales.

El sometimiento, en cambio, es la obediencia acrítica motivada por presión, temor, conveniencia o dependencia.

La lealtad admite disenso razonado; el sometimiento lo inhibe.

La lealtad fortalece la identidad; el sometimiento la erosiona.

Y la lealtad supone responsabilidad; el sometimiento delega el juicio propio.

En contextos de alta exigencia de alineamiento, la frontera entre ambas puede volverse difusa. Por ello, distinguirlas no es un ejercicio retórico sino una condición necesaria para preservar la integridad personal sin desconocer los deberes organizacionales.

El directivo éticamente competente, por definición, no rechaza la lealtad; rechaza el sometimiento. Su tarea consiste en sostener adhesión mientras esta no exija renunciar a su núcleo irrenunciable.

17. VALOR DE LA ANTICIPACIÓN

En la dinámica de las estructuras de poder, los conflictos no son anomalías sino fenómenos previsibles. También lo son sus gradientes y sus potenciales consecuencias.

Por ello, resulta prudente que el directivo se anticipe y genere condiciones externas favorables para afrontar eventuales conflictos de identidad, pujas de poder, disputas interpersonales o, en casos extremos, la ruptura del vínculo con la organización.

La anticipación no es deslealtad: es preservar la identidad personal, cuidar la salud y proteger la familia.

Es sensato aprovechar los períodos de estabilidad y buen posicionamiento para construir, con la mayor reserva posible, un margen real de libertad externa.

La discreción es fundamental, porque las organizaciones suelen observar con recelo a quienes impulsan la creación de fuentes externas de autonomía. La libertad amplía el margen de decisión individual y eso puede generar suspicacias en culturas institucionales cerradas.

Entre otros resguardos cabe considerar los siguientes:

  • Armar redes independientes de contactos.
  • Generar ingresos alternativos.
  • Fortalecer los vínculos personales fuera de la estructura.
  • Tomar conciencia de que el valor personal no depende del cargo.
  • Mantener a la familia fuera del ámbito organizacional.

La aparición de conflictos es previsible y su resolución incierta. Anticiparse no elimina el riesgo, pero reduce la vulnerabilidad.

18. CONSIDERACIÓN FINAL

Las organizaciones para funcionar necesitan adhesiones personales. El problema no es la adhesión, sino su grado, su tipo y sus condiciones.

Cuando el pragmatismo se convierte en el criterio dominante, la identidad comienza a ajustarse para encajar. Ese ajuste rara vez es abrupto; suele ser gradual, razonado y justificable en cada paso.

Por eso el conflicto no siempre se manifiesta como ruptura. A veces se expresa como adaptación sostenida.

Al respecto hay dos preguntas que todo líder se debería hacer: ¿Cuánto estoy dispuesto a modificar mi identidad personal? y ¿A qué precio?

La competencia directiva incluye resultados, estrategia y liderazgo. Pero también comprende algo menos visible: la capacidad de conservar el núcleo propio cuando la estructura presiona para diluirlo.

Con frecuencia, ese desafío pasa inadvertido. No obstante, conservar indemne la propia interioridad -y con ella el prestigio personal y la autoridad profesional- constituye uno de los desafíos más complejos y menos explicitados de la práctica directiva.

Y, por último, me permito señalar que conservar una identidad personal moralmente sólida es el portal que le permite al dirigente avanzar en la dimensión trascendente del ser humano, plano que los líderes de élite atienden con meticulosidad.

Febrero de 2026.


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