A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
EL TRABAJO ESOTÉRICO EN LA MASONERÍA SIMBÓLICA
El presente grabado tiene por objeto abordar el sentido y los alcances del trabajo iniciático en la masonería simbólica, distinguiéndolo de otras formas de labor masónica estructuradas sobre una visión humanista. A tal fin, se expondrán algunas definiciones fundamentales, se describirán criterios de interpretación y se propondrán orientaciones prácticas destinadas a quienes deseen encarar un camino de transmutación interior en el marco de la tradición iniciática.
1) Recomendaciones preliminares
Antes de adentrarse en un proceso iniciático, conviene tener presente que el pensamiento crítico, la autonomía personal y el sentido común constituyen condiciones necesarias para el abordaje seguro del trabajo esotérico.
En ese marco general, resulta oportuno señalar algunas advertencias útiles.
En el campo esotérico es de gran importancia el desarrollo de capacidades autodidactas. El trabajo interior no puede ser delegado, por lo que cada iniciado debe asumir la responsabilidad de su propia formación.
El trabajo colectivo aporta un ámbito imprescindible para la actividad iniciática, siempre que los grupos cuenten con antecedentes serios y una orientación clara hacia el desarrollo espiritual y moral.
También resulta esencial el trabajo individual, con la salvedad de que realizarlo sin supervisión es riesgoso por posibles desviaciones o excesos que puedan dañar al practicante solitario. Por ello, resulta conveniente contar con la guía de un hermano idóneo.
Por último, es necesario señalar que el trabajo esotérico demanda una concepción activa del principio superior que resulte compatible con un vínculo real y operativo entre el iniciado y el G.·. A.·. D.·. U.·. Sin esta vinculación efectiva el trabajo iniciático se torna inaccesible.
2) Consideraciones generales sobre los alcances del trabajo simbólico
El trabajo masónico puede ser entendido y presentado de distintas maneras, pero, en última instancia, queda supeditado a las convicciones de cada iniciado y a los criterios que adopte para intervenir en su interioridad.
Pocas decisiones involucran tanto la libertad de una persona como la elección del modo en que habrá de operar sobre su alma, su espíritu y su conciencia.
Una misma estructura masónica da lugar a dos caminos profundamente distintos: uno orientado al perfeccionamiento moral del hombre y otro a la transmutación iniciática del ser humano, en búsqueda de la iluminación a través del vínculo con el Supremo.
Una perspectiva racional se orienta a corregir las conductas humanas, incentivar el pensamiento crítico y formar hombres virtuosos que actúen en el mundo profano como ciudadanos ejemplares comprometidos con el progreso de la humanidad; todo lo cual, sin duda, constituye una obra excelsa.
La mirada espiritual comparte los objetivos de mejora humana en los planos moral, intelectual, emocional y social; y además persigue resultados en el campo de la metafísica.
Conviene explicitar desde un comienzo que los distintos métodos de trabajo que ofrece la masonería simbólica -el racional y el esotérico- no deberían competir para establecer la superioridad de uno sobre el otro, dado que ambos satisfacen necesidades concretas diferentes, según las visiones cosmológicas de los miembros de las Obediencias.
Como parte final de estas breves consideraciones generales, es imprescindible señalar algo que pocos masones ven, aunque está a la vista de todos: el trabajo iniciático que propone la masonería queda planteado desde su primer grado. Asimismo, a través de sus tres grados brinda las herramientas que le permiten a cada Hermano labrar su piedra desde su ingreso hasta que el G.·. A.·. D.·. U.·. lo convoque a continuar sus trabajo en el Oriente Eterno.
3) Algunas definiciones de esoterismo
En el ámbito académico, una de las definiciones más difundidas de esoterismo es la de Antoine Faivre: “El esoterismo es una forma de pensamiento que se caracteriza por la correspondencia entre todos los niveles de la realidad, la presencia de una naturaleza viva, el uso de la imaginación simbólica y la experiencia de la transformación espiritual.”
Por su parte, el filósofo francés especializado en la materia Pierre A. Riffard sostiene que: “El esoterismo es un conjunto de enseñanzas ocultas, doctrinas secretas o conocimientos reservados a un grupo restringido de iniciados.”
A su vez, Wouter J. Hanegraaff opina que: “El esoterismo es un campo de corrientes de pensamiento que han sido marginadas por la cultura dominante y que se caracterizan por su enfoque en el conocimiento interior y transformador.”
El filósofo y hermano René Guénon transmite que: “El esoterismo es el aspecto interior de una tradición, reservado a aquellos capaces de comprenderlo, en oposición al exoterismo, que constituye su forma exterior y accesible.”
En relación con la distinción entre conocimiento interior y exterior que menciona el maestro Guénon, es necesario considerar sus alcances a la luz del contexto actual.
Lo que antes era una relación personal entre maestro y discípulo -que aún hoy subsiste como excepción- ha quedado eclipsada por la circulación masiva de información que impone la civilización contemporánea.
Las comunicaciones virtuales han adquirido tal alcance que, en cierta forma, funcionan como puentes entre lo interno y lo externo, e incluso entre distintas tradiciones.
En este marco, considero que la mejor opción disponible en una fase inicial es la de poner las bases del esoterismo a disposición de quien quiera intentar aprovechar el material. Sembrar al voleo, en la seguridad de que donde haya tierra fértil el hombre iniciático germinará, sin que pueda anticiparse el ámbito en el que ese desarrollo eventualmente se inscriba.
Tal convicción se fundamenta en la necesidad de impulsar el esoterismo en el marco de las condiciones del mundo actual, de modo que su dimensión iniciática pueda seguir aportando sus innegables beneficios al desarrollo interior del ser humano.
En etapas posteriores, según el recorrido de cada sujeto, pueden darse formas de mayor reserva y gradualidad en el acceso y la profundización del trabajo, según el nivel de compromiso alcanzado.
Impulsado por ese criterio formulé una definición de esoterismo que procura precisar qué es y cuál es su finalidad, y la pongo a disposición de todos los hermanos:
El esoterismo es una vía de conocimiento y rectificación interior que, mediante el uso del símbolo, de un lenguaje velado y de prácticas operativas, permite al individuo comprender las correspondencias entre los distintos planos de la realidad y obrar sobre su propia naturaleza, orientando su transmutación en orden a la participación en un principio creador activo.
4) Orientación inicial para el trabajo esotérico
Ahora bien, una vez comprendida la naturaleza y finalidad de este método de trabajo, quienes opten por seguirlo se enfrentarán a una pregunta ineludible: ¿por dónde empezar?
Lo primero que hay que saber es que el masón que decide trabajar en clave esotérica no necesita cambiar de herramientas; sí enfrenta el desafío de asumir una nueva dimensión en su empleo. Para ello, resulta fundamental estudiar y meditar sobre ciertos principios que atraviesan la tradición iniciática y resignifican el modo de labrar la piedra.
Entre ellos, es razonable comenzar por:
Los fundamentos de la alquimia espiritual, especialmente sus cuatro etapas clásicas y el principio de transformación interior.
Las fórmulas operativas de uso habitual en la masonería, tales como el Solve et Coagula.
El simbolismo de acrónimos iniciáticos como V.I.T.R.I.O.L., vinculados al descenso interior y al autoconocimiento.
Las nociones de Restauración, Reintegración y Theosis, presentes en diversas corrientes esotéricas y cuyas figuras son tomadas de la Ley Sagrada.
El estudio de las herramientas simbólicas como medios para remover los escombros y exhumar la chispa divina, en orden a la construcción de un templo interior digno de ser habitado por la luz del G.·. A.·. D.·. U.·.
Como marco conceptual es útil considerar algunos puntos que permiten ordenar la comprensión de este trabajo:
Teísmo y deísmo.
Gnosis, teología y vía iniciática.
Naturalismo, absolutismo y relativismo.
Tensiones entre ciencia y relativismo.
5) Consideraciones finales
En rigor de verdad, la masonería simbólica no impone un único método de trabajo, sino que ofrece diferentes alternativas y un abanico de intensidades. La misma estructura, el mismo rito y los mismos símbolos pueden ser utilizados para buscar un crecimiento personal en el plano natural o para iniciar un proceso de transmutación interior que involucre el plano sobrenatural.
Lo que debería ser un marco de libre elección, en algunas Órdenes se ha visto afectado por la filtración de tensiones ideológicas y elementos propios del mundo profano, que han terminado por disminuir las posibilidades del trabajo iniciático. En muchos casos, estas resistencias no surgen tanto de convicciones cosmogónicas sólidas como de la incomodidad frente a aquello que escapa al control racional y estructural de los talleres.
Aun así, los obstáculos aludidos rara vez impiden por completo que los masones de orientación esotérica desarrollen su trabajo.
Sin perjuicio de ello, cabe reconocer que el cuerpo ritual y la simbología empleada, así como la naturaleza del egregor que se alimenta en cada taller, influyen sensiblemente, favoreciendo o dificultando la profundidad del trabajo esotérico.
Un medio esencial para disponer de un contexto favorable son las oraciones invocatorias y las jaculatorias que suelen incluirse, respectivamente, al principio y al final de las tenidas iniciáticas.
Ante la falta de dichas oraciones, los hermanos con aspiraciones esotéricas suelen recurrir a un recurso supletorio que, aun con efectos más limitados, resulta de utilidad: las oraciones mentales.
Bastará con que al menos tres obreros, en perfecta unidad de intención, eleven sus pensamientos a la Bóveda Celeste y hagan saber al G.·. A.·. D.·. U.·. que están reunidos en Su nombre, clamando por Su luz para que ilumine y guíe los trabajos.
Esta práctica se apoya en la promesa contenida en el Volúmen de la Ley Sagrada (Mateo 18, 20), libro que suele estar abierto sobre el Ara del templo en la mayoría de las tenidas masónicas. Y se la lleva a cabo buscando un efecto directo: disponer interiormente a los participantes para el trabajo esotérico y, por irradiación, contribuir a ordenar las energías de todos los presentes.
De este modo, un pequeño grupo de hermanos puede desarrollar un trabajo de orientación iniciática incluso dentro de un taller de carácter predominantemente humanista.
Por todo lo dicho, este grabado habrá cumplido su cometido si sirve para estimular una profunda reflexión sobre el método que cada Hermano ha elegido para labrar su piedra; porque, en definitiva, cada masón es el único responsable de planificar y concretar su crecimiento interior.
Buenos Aires 08 de abril de 6026 de la V.·. L.·.


