A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
EL PELIGRO DE LOS PUNTEROS POLÍTICOS CON MANDIL
PRELIMINAR
La desnaturalización de la acción social —mediante la instrumentalización de la filantropía, la manipulación de la ayuda fraterna, la búsqueda de beneficios personales velados y la construcción de redes de poder paralelas a los Órganos de Gobierno legítimamente constituidos— constituye una problemática que deberían dominar todos los iniciados, dadas las graves situaciones que de ella se derivan.
I. LA SOLIDARIDAD COMO FUENTE DE PODER
La filantropía y el auxilio fraternal son expresiones legítimas de la solidaridad masónica y representan algunas de las manifestaciones más valiosas de la Orden. Sin embargo, estas acciones —altruistas por naturaleza— se pervierten cuando un miembro de la Hermandad emplea tácticas de manipulación para servirse del trabajo, los recursos, las necesidades o las relaciones de los Hermanos a fin de construir prestigio, influencia y poder propios.
Esta adulteración del espíritu de la promoción social suele manifestarse en dos direcciones: hacia el exterior de la Logia, mediante actividades filantrópicas y sociales, y hacia el interior, a través de la distribución selectiva de ayudas, favores y reconocimientos a algunos miembros del Taller en desmedro de otros.
II. LA DESNATURALIZACIÓN DE LA FILANTROPÍA
La instrumentalización de la filantropía extramuros afecta directamente a la Masonería, entre otros casos, cuando un Hermano capitaliza individualmente el esfuerzo colectivo del Taller. Aprovecha el trabajo de sus Hermanos y los contactos a los que accede por su condición masónica para acumular, en el ámbito profano, capital social, político y reputacional.
Cuando un miembro de la Orden utiliza a sus Hermanos para obtener beneficios personales a costa de defraudar la confianza depositada en él, puede ocasionar perjuicios graves, especialmente cuando quienes actuaron de buena fe advierten que sus esfuerzos fueron utilizados en beneficio de un proyecto personal.
Ayuda a evitar esas situaciones disvaliosas el hecho de comprender que una filantropía desnaturalizada puede servir como una máscara para ocultar una serie de objetivos profanos y personales, entre ellos:
Capitalización de contactos: acceso y consolidación de vínculos en ámbitos políticos, judiciales, administrativos o empresariales al presentarse como articulador social.
Reconocimiento personal: apropiación del mérito y la visibilidad por tareas realizadas fundamentalmente por otros.
Oportunidades profesionales: posicionamiento para acceder a cargos en la función pública o en la actividad privada.
Incrementar su influencia territorial: Constituirse o crecer como “Puntero” o “Referente Barrial” en la política profana.
Dichos fines pueden determinar que los alimentos, los juguetes o los servicios que se prevea entregar o prestar tengan por destino la jurisdicción que más convenga al Hermano que dirige la acción, dejando de lado el distrito donde tiene su asiento el Taller y se domicilia la mayoría de los Hermanos que le brindan su colaboración y aportan buena parte de los recursos.
En el contexto descrito en este apartado se pueden producir daños morales y materiales para los Hermanos que aportaron tiempo y dinero de buena fe, para el Taller, que puede ver menoscabado su prestigio como consecuencia de lo ocurrido en su seno, y para la Orden, cuya integridad institucional puede resultar mancillada.
III. LA DESNATURALIZACIÓN DEL AUXILIO FRATERNO
Las acciones solidarias también pueden desnaturalizarse puertas adentro. Esto ocurre cuando los favores, las ayudas o los reconocimientos otorgados a los Hermanos se utilizan para generar compromisos internos y lealtades paralelas que condicionan la conducción orgánica, alteran el clima logial e introducen disputas que afectan tanto a Aprendices y Compañeros como a los miembros de la Cámara del Medio.
Esta desnaturalización del socorro fraterno puede manifestarse mediante la distribución arbitraria de:
Ayuda económica o medicamentos para los Hermanos y sus familias.
Exención informal del pago de cápitas por períodos prolongados, mientras el Taller se hace cargo de los pagos a la Orden, y eximición de la obligación de asistir a las tenidas sin causa justificada, todo al margen de las normas vigentes.
Oportunidades profesionales o favores personales discrecionales.
Nombramientos u honores destinados a generar deudas morales.
La ayuda, apartada de su finalidad esencial, deja de orientarse al socorro sincero y al fortalecimiento del Hermano, y busca convertirse en un instrumento de subordinación.
Recibir un gesto fraternal no constituye, por sí mismo, una maniobra de control. La alerta surge cuando los beneficios se distribuyen selectivamente y la gratitud por el auxilio recibido se convierte en una exigencia implícita de sometimiento, que afecta la dignidad personal e impide honrar los compromisos asumidos con el Taller y la Orden.
Las consecuencias de estas dinámicas pueden exteriorizarse en distintos planos:
Redes paralelas de poder: se consolida una estructura de apoyos basada en la gratitud, la necesidad o la vulnerabilidad de los hermanos que, luego, se utiliza para disputar poder con los órganos de gobierno legítimamente constituidos en la Logia.
Control de deliberaciones y decisiones: se distorsionan las formas que regulan los debates y las votaciones, condicionando las elecciones de autoridades y los procesos de admisión, sanción o expulsión de miembros. Por ejemplo, la realización a mano alzada de votaciones que por reglamento deben ser secretas puede utilizarse como método de presión sobre la libre expresión de los Hermanos.
Anulación del disenso: la crítica es calificada de «ingratitud» o «deslealtad». Se desacredita a quien discrepa, señalándolo como un mal Hermano que quiere dañar el Taller, y quien ejerce su libre juicio dentro del marco normativo corre el riesgo de convertirse en blanco de falsas acusaciones.
Imposición por miedo: el clima del Taller carece del aire libre, igualitario y fraterno que caracteriza a la masonería y los Hermanos evitan expresar sus desacuerdos y temen manifestarse en contra de la voluntad del referente por miedo a sufrir represalias.
IV. INDICADORES OBJETIVOS DE ALERTA
Para evaluar estas situaciones deben examinarse hechos y procedimientos de manera objetiva, evitando atribuir intenciones que forman parte del fuero interno de las personas.
Entre los indicadores de alerta de posibles casos de desnaturalización de la filantropía o de la ayuda fraterna destacan las siguientes situaciones:
Las gestiones y decisiones trascendentes pasan exclusivamente por el referente, sin informar debidamente al Taller cuando la actividad compromete a la Logia o al esfuerzo de sus miembros, en especial de Aprendices y Compañeros.
La visibilidad y el mérito interno se concentran en el referente, minimizando el aporte de los demás.
Falta transparencia sobre el origen y el destino de los recursos, así como sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos al requerir fondos, bienes o servicios a los miembros del Taller.
Los proyectos externos benefician principalmente el prestigio personal del referente, mientras que los aportes de los Hermanos y, en su caso, de la Logia quedan relegados u ocultos.
Se forman facciones internas, marcando categorías de preferidos y postergados, y atribuyendo logros a la cercanía personal con el referente.
Quien actúa como referente del Taller, sin ocupar el cargo más alto que establecen los reglamentos, habitualmente intenta menoscabar las facultades del Venerable Maestro y de los Vigilantes o interferir en el ejercicio de sus funciones. Actúa frecuentemente en contra de los reglamentos vigentes
V. LA MANIPULACIÓN EMOCIONAL Y LA RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO DE LA LOGIA
Cuando se pone en marcha una dinámica destinada a instrumentalizar actividades filantrópicas o solidarias, pueden activarse mecanismos de manipulación emocional, presión psicológica y coacción que afectan especialmente a los eslabones más vulnerables de la cadena fraterna.
El desequilibrio de poder y de conocimientos entre quienes ejercen estas prácticas y quienes quedan sometidos a ellas puede ocasionar daños en la integridad psicofísica de los Hermanos afectados. El riesgo puede ser mayor en aquellos que, por sus circunstancias personales, se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, sobre todo cuando toman conciencia de que su confianza, su compromiso solidario y sus esfuerzos fueron utilizados en beneficio de un proyecto personal ajeno a los fines que les habían hecho creer que compartían.
La estructura jerárquica de la Masonería y la aspiración legítima de sus miembros a progresar en los grados también pueden incidir en estas dinámicas cuando se utilizan indebidamente para condicionar conductas, obtener adhesiones o imponer lealtades personales.
Una señal de alerta aparece cuando Maestros solicitan a Aprendices o Compañeros que pidan dinero a otros miembros del Cuadro en nombre de sus superiores jerárquicos, invocando una situación económica difícil, o los instrumentalizan para comercializar mercadería con fines supuestamente solidarios. Estas prácticas resultan especialmente preocupantes porque se utilizan la posición jerárquica y la confianza fraterna para obtener una colaboración que contraviene las normas expresas de la Obediencia.
En tales circunstancias, la expectativa de reconocimiento o progreso iniciático puede convertirse en un factor adicional de presión, especialmente sobre los Hermanos con menor experiencia en la vida masónica, que aún pueden tener dificultades para distinguir instrucciones legítimas de la influencia indebida ejercida en beneficio particular.
De ahí que constituya una responsabilidad esencial de la Cámara del Medio y, particularmente, del Venerable Maestro y los Vigilantes, velar por que todos los Hermanos reciban un trato justo, respetuoso y verdaderamente fraterno, preservando su dignidad y autonomía, y previniendo toda forma de abuso, manipulación o coacción.
VI. LA POSIBLE DERIVA HACIA ESTRUCTURAS SECTARIAS
Aunque se trata de un fenómeno poco frecuente en la Masonería, no puede descartarse que la desnaturalización de la filantropía o de la ayuda fraterna constituya una etapa inicial en la formación de una estructura de carácter sectario oculta en la figura de una logia masónica.
En determinados contextos, la concesión selectiva de beneficios, la generación de dependencias personales y la construcción de lealtades emocionales pueden preceder a la incorporación de mecanismos más intensos de condicionamiento emocional y control del pensamiento. Estos fenómenos no son exclusivos de ningún ámbito y pueden presentarse en organizaciones religiosas, empresariales, educativas, comerciales o de otra naturaleza.
El análisis de las sectas y de los mecanismos de captación, condicionamiento y control del pensamiento excede, sin embargo, los objetivos de este trazado. Por la complejidad y gravedad del tema, merece un estudio específico que permita examinar sus características, etapas y procedimientos con la profundidad que requiere.
VII. CONSIDERACIÓN FINAL
La solidaridad masónica debe orientarse al bien común y al fortalecimiento de los miembros, del Taller y de la Orden. Jamás debe convertirse en un medio para crear dependencias ni transformar las necesidades ajenas en instrumentos de poder personal.
Las peores expresiones del clientelismo masónico, tal vez, se den cuando un Hermano que ha recibido subsidios u otras ayudas levanta falso testimonio contra otro Hermano para favorecer al dador de sus beneficios.
La solidaridad es una gran virtud y la fraternidad entre Hermanos, una bendición. Pero no saber reconocer a los simuladores solidarios que sojuzgan a sus Hermanos y al Taller mediante subsidios, excepciones y favoritismos es una gran sonsera.
La Masonería es gradual en su instrucción simbólica y ritualística, pero permite que su miembros accedan a sus cuerpos normativos desde su iniciación. Esto les permite conocer cómo conducirse y los ayuda a resguardarse de prácticas ilegítimas, siempre que estudien debidamente la legislación correspondiente.
Por otra parte, las Órdenes cuentan con canales institucionales para denunciar ante las autoridades correspondientes las faltas y los delitos masónicos. Estos mecanismos deben utilizarse sólo en los casos en que sea indispensable y siempre con la seriedad, la objetividad y la responsabilidad que ese tipo de procedimientos exigen.
En síntesis: la ayuda fraterna recibida jamás justifica el apartamiento de las normas reglamentarias ni legitima una obediencia personal que eclipse el pensamiento crítico, imponga transgresiones a las normas vigentes o menoscabe la autoridad legítima de los órganos de gobierno del Taller.
Endópecles.


