En el Oriente de Córdoba, a los 03 días del mes de febrero del año 2026 de la E.·. V.·.
A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
EFECTOS POSITIVOS DE LA PLURALIDAD RITUAL
Uno de los principios más reiterados en la masonería es que el grado de Maestro es completo, pleno y soberano. De ahí que se le denomine el sublime grado de Maestro Masón.
Sin embargo, en la práctica institucional, este principio se ve tensionado cuando un solo rito, con grados complementarios -que suelen ser erróneamente denominados superiores-, se convierte en una continuidad masónica única o dominante.
Cuando no existe una libertad real de elección de ritos, o se niega un reconocimiento cierto a la posibilidad de continuar el progreso masónico dentro de la masonería simbólica, se produce un fenómeno silencioso pero profundo.
El relato iniciático queda entonces monopolizado por un único sistema simbólico, y los desarrollos posteriores de ese sistema tienden naturalmente a presentarse como una continuidad “jerárquicamente superior” o “más completa”.
Lo más grave de la situación descrita es el vaciamiento que se hace de los grados de la masonería azul, privandolos de su verdadera riqueza simbólica y espiritual.
Todo masón antiguo conoce que la masonería simbólica entrega lo necesario para labrar su piedra en bruto y le permite procurar alcanzar la perfección humana en sus distintas apreciaciones y búsquedas.
Lo cierto es que en lo que va de este siglo en muchas Órdenes Latinoamericanas se ha llegado a instalar el disparate de que en masonería existe una escuela primaria y otra secundaria, tomando como referencia la educación profana formal.
Esta situación se suele generar por la lógica política que lleva a avanzar sobre los espacios vacíos o que no están siendo debidamente ocupados.
La consecuencia es una jerarquía simbólica informal, no escrita, donde el Maestro que no continúa los grados complementarios aparece relegado respecto de aquellos que deciden incursionar por ese camino.
En la práctica esto se traduce en que quienes ocupan los cargos de Gran Maestre en la masoneria simbólica, siempre o casi siempre, son HH.·. poseedores de altos grados en un cuerpo masónico complementario, aunque este requisito, obviamente, no es exigido por los reglamentos.
Así, se esmerila la condición de maestro masón y se quita el justo reconocimiento al grado más importante de la masonería universal.
A la vez, la masonería simbólica pierde su soberanía. Se sostiene una ficción en los papeles, que se derrumba frente a la cultura imperante y a las subordinaciones que se establecen en cuerpos masónicos complementarios en los que también trabajan algunos pocos maestros masones.
En cualquier análisis que se haga de la masonería universal es imprescindible tener presente que por derecho, historia y desenvolvimiento la masonería azul es el alma mater de la masonería y es la que le ha permitido permanecer viva desde hace más de 300 años. Asimismo, sin dudas, es el simbolismo el que le posibilita a la masonería conservar su carácter universal.
Garantizar la libertad efectiva de elección de ritos no es fragmentar la masonería ni enfrentar tradiciones.
Es, por el contrario, la única forma de:
Preservar la soberanía del grado de Maestro.
Evitar que oligarquías masónicas provenientes de grados complementarios, de hecho, se apoderen del simbolismo.
Asegurar que ningún sistema pueda hablar en nombre de la masonería en su conjunto.
Una masonería plural en lo ritual es una masonería fiel al espíritu de libertad, igualdad y fraternidad que le dio vida y resulta plenamente capaz de asumir sus obligaciones institucionales. Asimismo, es una masonería que fomenta la pertenencia individual, el espíritu de cuerpo y la responsabilidad colectiva de sus miembros.
De modo que es vital que cada masón analice si su obediencia ejerce la soberanía que le es propia e indelegable, cuenta con pluralidad de ritos, y le da al sublime grado de maestro masón el lugar que le corresponde.
Es cuanto tengo para decirles en esta oportunidad.


