miércoles, 8 de abril de 2026

EL TRABAJO ESOTÉRICO EN LA MASONERÍA SIMBÓLICA



 A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.

EL TRABAJO ESOTÉRICO EN LA MASONERÍA SIMBÓLICA

Por Alejandro Oscar De Salvo

1) Recomendaciones preliminares 

Antes de adentrarse en un proceso iniciático, conviene tener presente que el pensamiento crítico, la autonomía personal y el sentido común constituyen condiciones necesarias para el abordaje del trabajo esotérico.

En ese marco general, resulta oportuno señalar algunas advertencias útiles.

En primer lugar, en el campo esotérico es de gran importancia el desarrollo de capacidades autodidactas. El trabajo interior no puede ser delegado, por lo que cada iniciado debe asumir la responsabilidad de su propia formación.

En segundo lugar, la participación en grupos de trabajo puede resultar valiosa, siempre que estos cuenten con antecedentes serios y una orientación clara hacia el desarrollo espiritual y moral.

En tercer lugar, el trabajo esotérico realizado en soledad puede implicar riesgos. Sin una adecuada supervisión, es posible incurrir en desviaciones que afecten el equilibrio del individuo. Por ello, resulta conveniente contar con la guía de una persona idónea.

Finalmente, es necesario señalar que el trabajo esotérico presupone una concepción activa del principio superior, en la que el vínculo entre el iniciado y el G.·. A.·. D.·. U.·. es real y operante. Esta condición no depende de formulaciones teóricas, sino de la disposición efectiva del sujeto a establecer y sostener dicho vínculo en el curso de su labor.


2) Consideraciones generales sobre los alcances del trabajo simbólico

El trabajo masónico puede ser entendido y presentado de distintas maneras, pero, en última instancia, queda supeditado a las convicciones de cada iniciado y a los criterios que adopte para transformar su interioridad.

Pocas decisiones involucran tanto la libertad de una persona como la elección del modo en que habrá de operar sobre su alma, su espíritu y su conciencia.

Un mismo símbolo, una misma herramienta y una misma logia pueden dar lugar a dos caminos profundamente distintos: uno orientado al perfeccionamiento moral del hombre, y otro a la transformación iniciática del ser humano, en búsqueda de su iluminación a través de su vínculo con el Supremo.

Una perspectiva racional se orienta a corregir las conductas humanas, incentivar el pensamiento crítico y formar hombres virtuosos que actúen en el mundo profano como buenos padres de familia y ciudadanos ejemplares comprometidos con el progreso de la humanidad; todo lo cual, sin duda, constituye una obra excelsa.

La mirada espiritual comparte los objetivos de la mejora humana en los planos moral, social, intelectual y emocional; y además persigue resultados en el campo de la metafísica. 

Más allá de mejorar al hombre que se desenvuelve en el mundo profano, el esoterismo busca operar sobre la naturaleza humana para alcanzar la theosis, entendida como la reconfiguración del vínculo entre el iniciado y el G.·.A.·.D.·.U.·.

En este sentido, el masón simbólico que trabaja en clave esotérica utiliza las herramientas propias de su grado de un modo diferente a los hermanos que lo hacen desde una mirada material. Los instrumentos no cambian; lo que cambia es la forma de usarlos y el propósito de la labor que realiza el obrero.

Conviene explicitar desde un comienzo que los diferentes métodos de trabajo que ofrece la masonería simbólica -el racional y el esotérico- no permiten establecer, en términos generales, la superioridad de uno sobre el otro, dado que ambos satisfacen necesidades concretas, según las visiones cosmológicas de los miembros de las Obediencias. 

Antes de concluir esta breve explicación introductoria, es imprescindible señalar algo que pocos masones ven, aunque está a la vista de todos: el trabajo iniciático que propone la masonería queda planteado desde su primer grado, y las herramientas de los grados posteriores aportan nuevos recursos para transitar el camino trazado en el mapa que se entrega al neófito el día de su iniciación.


3) Algunas definiciones de esoterismo

En el ámbito académico, una de las definiciones más difundidas de esoterismo es la de Antoine Faivre: “El esoterismo es una forma de pensamiento que se caracteriza por la correspondencia entre todos los niveles de la realidad, la presencia de una naturaleza viva, el uso de la imaginación simbólica y la experiencia de la transformación espiritual.”

Por su parte, el filósofo francés especializado en la materia Pierre A. Riffard sostiene que: “El esoterismo es un conjunto de enseñanzas ocultas, doctrinas secretas o conocimientos reservados a un grupo restringido de iniciados.”


A su vez, Wouter J. Hanegraaff opina que: “El esoterismo es un campo de corrientes de pensamiento que han sido marginadas por la cultura dominante y que se caracterizan por su enfoque en el conocimiento interior y transformador.”

El filósofo y hermano René Guénon transmite que: “El esoterismo es el aspecto interior de una tradición, reservado a aquellos capaces de comprenderlo, en oposición al exoterismo, que constituye su forma exterior y accesible.” 

En lo personal, soy de la idea de que no hay una forma objetiva, ecuánime y legítima que permita determinar con justicia quiénes son los iniciados capaces de experimentar con provecho el estudio y la práctica del esoterismo. Esa tarea queda reservada a las insondables posibilidades del G.·. A.·. D.·. U.·.

Tal convicción me lleva a pensar que la mejor opción disponible es la de sembrar al voleo, en la seguridad de que, donde haya tierra fértil, el masón iniciático germinará; y los que no, seguirán avanzando por la senda firme y segura del trabajo racional. 

Impulsado por ese criterio formulé una definición de esoterismo que intenta precisar qué y para qué sirve, y la pongo a disposición de todos los hermanos: El esoterismo es una forma de aprendizaje y experiencia que, mediante el uso de símbolos, de un lenguaje velado y de prácticas operativas orientadas a la introspección y la rectificación del individuo, busca comprender las correspondencias entre los diversos planos de la realidad y operar sobre la naturaleza humana para lograr una transmutación ontológica en interacción con un principio superior. 



4) Orientación inicial para el trabajo esotérico

Ahora bien, una vez comprendida la naturaleza y finalidad de este método de trabajo, quienes opten por seguirlo se enfrentarán a una pregunta ineludible: ¿por dónde comenzar?

Lo primero que hay que saber es que el masón que decide trabajar en clave esotérica no necesita cambiar de herramientas; sí enfrenta el desafío de asumir una nueva dimensión en su empleo. Para ello, resulta fundamental estudiar y meditar sobre ciertos principios que atraviesan la tradición iniciática y resignifican el modo de labrar la piedra.

Entre ellos, es razonable comenzar por:

  • Los fundamentos de la alquimia espiritual, especialmente sus cuatro etapas clásicas y el principio de transformación interior.

  • Las fórmulas operativas de uso habitual en la masonería, tales como el Solve et Coagula.

  • El simbolismo de acrónimos iniciáticos como V.I.T.R.I.O.L., vinculados al descenso interior y al autoconocimiento.

  • Las nociones de Restauración, Reintegración y Theosis, presentes en diversas corrientes esotéricas y cuyas figuras son tomadas de la Ley Sagrada.

  • El estudio de las herramientas simbólicas como medios para remover los escombros y exhumar la chispa divina, en orden a la construcción de un templo interior digno de ser habitado por la luz del G.·. A.·. D.·. U.·.

Como marco conceptual es útil considerar algunos puntos que permiten ordenar la comprensión de este trabajo:

  • Teísmo y deísmo.

  • Gnosis, teología y vía iniciática.

  • Naturalismo, absolutismo y relativismo.

  • La tensión entre ciencia y relativismo.


5) Consideraciones finales

En rigor de verdad, la masonería simbólica no impone un único método de trabajo, sino que ofrece diferentes alternativas y un abanico de intensidades. La misma logia, el mismo rito y los mismos símbolos pueden ser utilizados para buscar un crecimiento moral e intelectual significativo o para iniciar un proceso completo de transformación interior.

En ese marco de libertad, también es una realidad que las tensiones ideológicas y las astucias del mundo profano, en las últimas décadas, han logrado filtrarse en algunas Órdenes y han disminuido las posibilidades del trabajo iniciático.

Aun así, los obstáculos aludidos rara vez impiden que los masones esotéricos desarrollen su trabajo. Esto es posible porque la eficacia del trabajo iniciático no depende por completo de las condiciones externas, dado que las decisiones íntimas del iniciado juegan un papel preponderante.

Sin perjuicio de ello, cabe reconocer que el cuerpo ritual, la simbología empleada y la naturaleza del egregor que se alimenta en el taller influyen sensiblemente, favoreciendo o dificultando la profundidad del trabajo esotérico.

Un elemento esencial para este camino espiritual, a menudo desconocido en talleres de corte puramente racional, es la importancia de las oraciones invocatorias y las jaculatorias de agradecimiento que suelen efectuarse al principio y al final de las tenidas, respectivamente.

Ante la oposición del taller a incluir dichas oraciones, los hermanos con aspiraciones esotéricas suelen recurrir a un recurso supletorio que, aún con menores efectos, resulta de utilidad. Me refiero a las oraciones mentales.

Bastará con que al menos tres obreros, en perfecta unidad de intención, eleven sus pensamientos a la Bóveda Celeste y le hagan saber al G.·. A.·. D.·. U.·. que están reunidos en Su nombre, clamando por Su luz para que el Altísimo acompañe e ilumine los trabajos.

Esta praxis responde a la promesa inserta en la Ley Sagrada (Mateo 18, 20), libro abierto en el ARA del templo, en la mayoría de las tenidas masónicas. Y produce un efecto directo: dispone interiormente a los orantes para el trabajo esotérico; y, por irradiación, contribuye a ordenar el clima espiritual del taller y favorecer el desarrollo de la reunión.

En relación con lo afirmado en este quinto punto, cobra especial importancia la situación particular que presentan los Talleres que trabajan el Rito Escocés Antiguo y Aceptado -un rito laico- con los cuadros de dibujo del Rito de Emulación -un rito espiritual-, dando lugar a lo que en Argentina se denomina “Rituales de la Casa”.

Es indudable que las planchas de trazar de un rito de naturaleza espiritual aportan una simbología profundamente iniciática, que resulta mucho más apropiada para el trabajo esotérico que la que ofrecen los cuadros originales de los ritos humanistas.

El cuadro de primer grado del Rito de Emulación, en uso a la fecha en nuestro taller, aporta un mapa fiable para guiar a los neófitos por el camino de la virtud.

Aquellos masones que lo merezcan, demostrándolo mediante sus pensamientos, sus sentimientos y sus acciones, podrán descifrar todos los secretos del plano que tienen ante ellos y conocerán el recorrido que lleva a la restauración, la reintegración y la divinización del ser.

En definitiva, cada masón es el único responsable de su propio labrado. Esta plancha cobrará utilidad si sirve para estimular una profunda reflexión sobre la piedra basal que cada uno asentó para la edificación de su templo interior; vale decir, sobre la naturaleza del método empleado -sea este racional o esotérico- y sus consecuencias en la marcha de la obra.

Buenos Aires, 8 de abril de 2026 V.·. L.·. 


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