miércoles, 19 de julio de 2017

LAS LOGIAS MASÓNICAS Y LA ADMINISTRACIÓN DEL CAPITAL HUMANO.



A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.

  

LAS LOGIAS MASÓNICAS
Y
LA ADMINISTRACIÓN DEL CAPITAL HUMANO


I) NECESIDAD DE RECUPERAR EL CARÁCTER INICIÁTICO Y FIJAR POLÍTICAS DE ADMINISTRACIÓN DEL FACTOR HUMANO.

La extendida resignación del carácter iniciático y la deficiente gestión de los recursos humanos, prolongadas en el tiempo, hicieron perder el interés por la actividad masónica.

Su lógica consecuencia fue una gran cantidad de talleres semivacíos cuya principal preocupación es reunir el número de miembros necesarios para abrir los trabajos; de modo de poder conservar su regularidad y continuar participando administrativa y socialmente de la vida masónica[1] .

Revertir la situación que afecta a la masonería obliga a desandar el erróneo camino recorrido. Es imperioso recuperar la condición iniciática y generalizar el uso de políticas internas que permitan una correcta administración del componente humano de las logias.

Pospongo para otra oportunidad el tratamiento de la primera cuestión y abordo seguidamente el segundo tópico, es decir: El diseño de políticas de administración del elemento humano en las logias masónicas.

Las políticas aplicables al factor humano de una estructura masónica, de manera similar a las de cualquier otra organización de personas, involucran una serie de reglas, lineamientos y procedimientos destinados a regir las interacciones del taller con sus obreros, con quienes deseen incorporarse al mismo y con los potenciales interesados en hacerlo.

Si las antiguas logias operativas han sido capaces de levantar imponentes catedrales fue porque implementaron eficientes políticas de recursos humanos, cualesquiera hayan sido los formatos utilizados y los nombres que les hayan dado.

La sistematización de las prácticas empleadas les permitió a los masones medievales transferir los secretos de su arte y disponer de suficientes obreros capacitados para llevar a cabo las complejas tareas que tenían por delante.

Con la aparición de la masonería especulativa cobró preeminencia el trabajo iniciático y los objetivos inmateriales. Con este cambio sustancial las nuevas logias pudieron ocultar con cierta facilidad los recurrentes fracasos en que incurrían al intentar alcanzar sus metas.

Con el tiempo, algunos talleres fueron más lejos aún y ante su incapacidad para comprender la naturaleza iniciática de las tareas que debían ejecutar optaron por modificar las mismas. Reemplazaron los propósitos originalmente previstos, adulteraron los rituales y redujeron la realidad masónica a un plano meramente físico o natural.

Lo cierto es que en la actualidad muchas logias han resignado parte importante de sus objetivos centrales, perdieron su condición iniciática, malograron su función formadora, relegaron a un plano testimonial la práctica de una filantropía esclarecida y cesaron en sus contribuciones para el progreso de la humanidad.

Sin perjuicio de lo expuesto es imperioso reconocer que es sumamente difícil ayudar a otras personas a entender los planos que les permitan construir sus propios templos interiores a la virtud, interpretada ésta en el más amplio sentido. (Desarrollo de las Virtudes Naturales y Sobre-naturales).
Más allá de las dificultades, la superlativa responsabilidad que conlleva esa labor es irrenunciable.  Hay que recuperar la especie casi extinta de los masones comprometidos con la regeneración de la naturaleza humana y la edificación de una morada digna para albergar al Espíritu de Dios[2].
La supervivencia de una auténtica masonería iniciática, exige convertir en muchos los pocos masones que hoy trabajan con ahínco en busca de divinizar[3] su ser en este mundo y lo hacen con la esperanza de salvar su alma inmortal para la eternidad.
Y la obligación de involucrarse en esta épica tarea es de todos los HH.·. bienintencionados que comprendan la situación acuciante que atraviesa el Arte Real en nuestros días.
En ese convencimiento, a continuación me referiré a las premisas que es conveniente tener en cuenta al momento de elaborar políticas eficientes de recursos humanos y, en este caso, adaptadas a las particularidades de los talleres masónicos.

II) PAUTAS PARA DISEÑAR POLÍTICAS DE GESTIÓN DEL FACTOR HUMANO.

Las políticas regulatorias de la gestión del capital humano, para ser útiles, como mínimo, deben contemplar las siguientes pautas:

1°) ESTRATEGIAS DE RECLUTAMIENTO Y CONSERVACIÓN DE MIEMBROS.

Es fundamental que las logias cuenten con planes estratégicos destinados a incorporar nuevos miembros con perfiles acordes a sus requerimientos. Al respecto, es sabido por los iniciados que la masonería veda el proselitismo[4] como metodología para ganar adeptos y que al margen de esa prohibición es posible realizar diversas actividades capaces de despertar el interés en el oficio sin siquiera rozar las prácticas proselitistas.

Asimismo, dicha planificación debe incluir políticas enfocadas a contener a los HH.·. y reducir los egresos por descontentos razonables o justificados, los que en la mayoría de los casos son evitables.

Me parece oportuno hacer aquí una advertencia sobre un aspecto decisivo para la marcha de una logia y que, en mi opinión, resulta clave a la hora de incorporar integrantes a su cuadrilla.

Las puertas de las Órdenes son mucho más amplias que las puertas de las logias y así un buen metal para la Obediencia y para la Masonería Universal no resulta apto para todos y cada uno de sus talleres.

Muchas veces la necesidad de incrementar el número de miembros del taller -sumado a una mala interpretación y puesta en práctica de la idea de tolerancia masónica- ha llevado a conformar cuadros logiales con hermanos de pensamientos opuestos o, incluso, fuertemente enfrentados, que luego dificultan o imposibilitan el trabajo en equipo y, con ello, el eficiente desenvolvimiento de las reuniones.

Otro elemento decisivo a tener en cuenta al momento de integrar el grupo de trabajo es el Egregor que razonablemente surgirá de aquel, dado que la energía producida en las tenidas es un aspecto que merece especial consideración en las logias de auténtico carácter iniciático.

Uno de los modos para superar esas problemáticas es <trazar el límite de las diferencias esenciales y no esenciales>, en relación con la idiosincrasia del taller y de las personas que habrán de convivir en él.

Mediante la aplicación de ese criterio se podrán nuclear hermanos con <diferencias no esenciales> y orientar a los hermanos que presenten <diferencias esenciales> para que encuentren una logia acorde a sus perfiles. De igual forma se podrá proceder con los profanos que pareciendo buenos metales no reúnan las características adecuadas para incorporarlos al taller.

Armar y sostener grupos de trabajo con incompatibilidades personales y/o ideologías irreconciliables y/o intereses contrapuestos suele ser una de las principales causas que impiden la consecución de los objetivos previstos, tanto en el ámbito profano como masónico.

2°) NÚMERO DE MIEMBROS.

Un aspecto decisivo en toda logia es la cantidad de afiliados que posee, siempre que debe disponer de un número apropiado de miembros para funcionar eficazmente.

Tiene que cubrir todos los cargos asignados a la oficialidad, estar en condiciones de responder en tiempo y forma a las necesidades de reemplazos de oficiales y contribuir con el crecimiento de la Orden y de la Masonería Universal.

Asimismo, poseer robustas columnas del norte y del mediodía, esenciales para materializar los propósitos de un taller masónico y proyectar su futuro de manera sustentable.

Por lo tanto, las logias deben extremar las medidas para poblar sus tres cámaras con sólidos eslabones y, a partir de ahí, intentar generar un desempeño de excelencia que las ubique entre las mejores de su Oriente.

En cuanto a la bella pintura que inserté al comienzo de este grabado -y, seguramente, habrá llamado la atención de un gran número de lectores-, la elegí por dos razones de inmensa importancia:

La primera fue porque quise referirme simbólicamente a la importancia de meditar cuidadosamente sobre la cantidad de maestros que deben participar en los distintos ciclos vitales de una logia. 

Y la segunda porque desee poner de manifiesto que en los grupos humanos habitualmente existen traidores, espías y operadores. Las logias no son la excepción y los talleres suelen contar con alcahuetes que "llevan" sus murmuraciones a las Órdenes y/o a otros cuerpos masónicos, y hacen lo mismo puertas adentro. Siempre dispuestos a adoptar comportamientos agresivos contra hermanos cuando de "arriba" se les ordena. Unos verdaderos Judas con mandil.

La imagen, creo, cumple con el cometido de impulsar una cuidadosa reflexión sobre esas dos importantes facetas del trascurrir masónico.

3°) COMPETENCIAS DE LOS MIEMBROS.

No basta con tener una cantidad adecuada de operarios, ni aun cuando todos honraren su condición de eslabones de la cadena de unión. Hay que lograr una cuadrilla equilibrada que suministre las diferentes competencias que exige el funcionamiento eficiente de un taller.

La simbología del templo masónico brinda una enseñanza esencial sobre las capacidades que se deben reunir con los aportes de todos los oficiales del cuadro, cuando traza un paralelismo entre la logia y el cuerpo humano.

Con esa alegoría se indica que la composición natural de los talleres masónicos consta de tres partes: <La Cabeza>, <El Corazón> y <Los Pies>.

A) La cabeza: Tiene a su cargo: “Garantizar el funcionamiento de la logia como estructura iniciática”. “Aportar la visión estratégica”. “Impulsar la mejora continua del taller”, “Diseñar las políticas de recursos humanos”, “Programar las actividades intra y extra muros” y “Ocuparse de que la Orden derive postulantes aptos para incorporar a la logia”. Asimismo, “Actuar en la política de la Obediencia que, guste o no, es una parte importante de la vida de una logia y un elemento influyente para su progreso”. Para esta función la experiencia masónica y los contactos internos y externos resultarán relevantes.

B) El corazón: Su responsabilidad principal radica en: “Trazar la senda de la caridad” y “Estimular en los hermanos el crecimiento en el amor”. Asimismo, el nivel cardial de la logia cobrará vital importancia al “Guiar con su ejemplo el desarrollo espiritual y moral de los obreros”. (Téngase en cuenta que el amor es imprescindible para que tomen impulso y adquieran trascendencia todas las demás virtudes, que la virtud de la caridad es determinante para que reine la fraternidad y la solidaridad en el seno del taller y que la falta de caridad es la más grave de las deficiencias que aquejan a la masonería actual y a sus miembros, al igual que ocurre con las instituciones y las personas en el mundo profano). Para esta labor es necesario un desarrollo espiritual y moral destacado.

C) Los pies: Son los encargados de: “Dotar de movilidad al taller”. “Llevar el peso de las labores operativas”. “Ocuparse de hacer las tareas que demande la consecución de los objetivos previstos”, como, por ejemplo: “Atender la logística del taller y las cuestiones administrativas, Organizar Conferencias Masónicas, Tenidas Blancas y Festivales Solidarios o Implementar Proyectos Educativos en el ámbito profano”, entre otras muchas actividades pertinentes. En síntesis, tendrán como misión las tareas ejecutivas del taller. En esta tarea son necesarias las personalidades pro-activas y las habilidades interpersonales que faciliten la adquisición de los objetivos previstos por la logia.

Las tres funciones tienen idéntica importancia a la hora de conseguir un desempeño eficiente y lo podemos verificar con un cuestionario básico:

¿De qué serviría contar con las mejores estrategias si nada de lo que se proyecta se logra materializar?

¿Cuál sería la utilidad de alcanzar los objetivos planteados si estos no aportaran beneficios o, lo que sería peor, fueran contraproducentes?

Y ¿Qué valor tendría la capacidad de fijar y lograr objetivos valiosos si los enconos personales, las luchas de poder y los orgullos desbocados hicieran estallar la logia en mil pedazos?

4°) CAPACITACIÓN DE LOS OBREROS: INICIÁTICA, ESPIRITUAL, MORAL E INSTITUCIONAL.

Otra cuestión medular e irrenunciable para los talleres es disponer de programas de capacitación aprobados por las cámaras del medio y que sean aptos para:

A) Transmitir el sistema iniciático que caracteriza y distingue a la auténtica masonería.

En el punto I) del presente referí que uno de los principales motivos del retroceso que viene sufriendo la masonería ha sido la pérdida de su condición iniciática. Por lo que la lógica más elemental me obliga a sostener aquí que una parte esencial de la capacitación masónica ha de estar dirigida a recuperar la esencia iniciática del trabajo masónico.

Dada la globalización de la deficiencia apuntada, es probable que la mayoría de los talleres carezcan de miembros con los conocimientos específicos para afrontar esa tarea formativa. En cuyo caso se deberá recurrir a los servicios de hermanos de otras logias para que impartan la capacitación pertinente. Cualquiera sea el camino que se elija, lo cierto es que el carácter iniciático de la masonería debería ser conocido con solvencia por todos los obreros del taller.

La importancia de esa cuestión radica en que los métodos y los procesos iniciáticos impactan directamente en la expansión de las conciencias de los iniciados y, consecuentemente, en sus niveles de entendimiento. Por lo tanto, los sistemas iniciáticos -bien redituados- influyen decisoriamente en el modo en que los receptores evolucionan en materia espiritual y moral, en cada uno de los estadios que van transitando.

Entonces, fácil es apreciar que se debe aprovechar el sistema iniciático desde el comienzo de la carrera masónica, ya que el tiempo y las oportunidades irrepetibles que se pierdan en la masonería simbólica luego no se podrán recuperar en otras órdenes o grados filosóficos posteriores.

Las logias que posean hermanos calificados para instruir sobre esta trascendente temática tendrán una posesión más valiosa que un cofre lleno de lingotes de oro y joyas preciosas. Mayor fortuna hallarán los talleres endebles, ya que podrán utilizar ese valioso conocimiento como poderosa medicina capaz de nutrirlos de la fuerza y el vigor que necesitan.

B) Ayudar a los miembros de los tres grados a desarrollar sus dimensiones espirituales y morales.

Los programas de capacitación que se empleen deben mostrar una gran eficiencia para ayudar a los miembros de los tres grados a elevar sus planos espirituales y morales.

Sin esquemas de formación pre-establecidos los obreros corren el riesgo de quedar a la deriva y sus esfuerzos individuales -siempre imprescindibles- en soledad, o mal acompañados, suelen ser insuficientes para alcanzar resultados destacados.

Además, la falta de acciones de capacitación suelen ser la causa de que muchos hermanos dejen sus logias o, lo que es peor, abandonen sus carreras masónicas desencantados con las experiencias vividas.

Un motivo adicional a considerar es que en el otro extremo de los procesos formativos de los Ccomp.·. y Aapr.·. se encuentran sus instructores. Así, al utilizar sólidos programas de desarrollo masónico se potencian también los aprendizajes que adquieren los Primeros y los Segundos Vigilantes cuando, respectivamente, instruyen a los integrantes de las columnas norte y sur.

Por todo lo expuesto, habitualmente es conveniente que los Vigilantes cumplan acabadamente con las tareas de instrucción de acuerdo con expresas directivas dadas por las logias.

Siempre que el contexto lo haga apropiado se pueden nombrar maestros instructores que participen en el entrenamiento de los miembros del taller. El método del coaching[5] acostumbra dar muy buenos resultados como herramienta complementaria.

C) Compenetrar a todos los HH.·. con las tareas Institucionales del taller.

Se estimula una situación fructífera cuando se logra que todos los miembros estén con-sustanciados con los aspectos institucionales que hacen a la solidez y al prestigio del taller.

Resulta fundamental que todos los Hermanos comprendan la utilidad que tiene saber comunicar las fortalezas que ofrece la logia y, asimismo, que sepan los beneficios que el marketing[6] puede aportar.

Las comunicaciones y el marketing cobran una trascendencia vital en las logias en riesgo de abatir columnas por falta de afiliados, dado que no encontrarán Maestros desesperados por ingresar a sus cuadros, ni profanos haciendo fila para llamar a sus puertas.

Aprender a convocar a nuevos capitados es la forma más segura que poseen las  logias endebles para poder revitalizarse. Tienen que acuñar potentes rasgos distintivos que sean capaces de despertar el interés de masones y profanos con perfiles compatibles con las características que se le quieran dar al taller.

Esa idea de diferenciación se debe entroncar con la adaptación del concepto de nicho de mercado[7] a la actividad masónica, ya que  -en términos metafóricos- no se necesitan grandes cantidades de “clientes” para hacer exitoso el “negocio”.

Las temáticas sobre las que se puede construir una nueva logia o reconstruir una existente son de las más variadas: Intereses profesionales, disciplinas científicas, artes, idiomas, deportes, nacionalidades, espiritualidades e ideas políticas, entre otras.

No existen las logias apropiadas para todo tipo de HH.·.. Si quieren ser reconocidas se deben diferenciar de las logias estándares, incorporando elementos aptos para congregar a un grupo de personas en torno de ellos.

En ningún caso una logia debe conspirar contra su capacidad competitiva, porque estará atentando contra su supervivencia.

Un taller que perdió su competitividad -y no lucha por recuperarla- es un enfermo terminal y, como tal, está condenado a muerte, sea que le quede un período mayor o menor de sobre-vida.

Igual suerte correrán las logias incapaces de adaptarse a los cambios, muchas de las cuales, aunque resulte difícil de creer, pretenden seguir funcionando como hace 100 años cuando el mundo era otro e incompatible con el actual.

5°) DETECCIÓN, DESARROLLO Y CONTENCIÓN DE TALENTOS.

No todas los sujetos tienen los mismos talentos ni los mismos niveles de habilidades, habiendo algunos que se destacan por poseer capacidades que salen de lo común.

En consecuencia, es importante que el taller esté atento a este tipo de situaciones, al igual que cualquier otra agrupación humana, a fin de evitar que estos individuos se malogren o simplemente se vayan. No hay que olvidar que las organizaciones tienden a suprimir los extremos, eliminando a los más ineptos y a los más aptos.

Y el peligro en que se hayan los HH.·. más competentes no puede ser desatendido, primero por las cuestiones morales que involucra y segundo porque es una obligación esencial de las logias formar dirigentes de fuste, tanto para sí como para las Órdenes.

De modo que cuando se detecten talentos especiales en algún miembro del taller (cualquiera sea su grado y antigüedad) se le deberá brindar la capacitación y la contención que la situación amerite.

6°) MEDICIÓN DE LOGROS.

Los exámenes previstos para el aumento de salario de los aprendices y la exaltación de los compañeros permiten conocer si han adquirido algunos conocimientos teóricos básicos y, eventualmente, cumplir una finalidad ritualista, pero, en modo alguno, son suficientes para verificar el crecimiento interior que los HH.·. han logrado.

Y mucho menos para saber si han capitalizado el estado iniciático que se les transmitió y aprovechado los recursos iniciáticos y pedagógicos puestos a su disposición.

Por ende, para ponderar la eficiencia del taller en la formación de sus miembros y los logros alcanzados por estos, resulta adecuado adoptar metodologías complementarias que permitan indagar delicadamente sobre los avances espirituales, morales e intelectuales de los afiliados.

7°) BENCHMARKING.

Una vez conocidos los resultados obtenidos en la formación de los integrantes de la logia será de mucha utilidad recurrir a la práctica del Benchmarking[8], para ver en qué condiciones se encuentra el taller en relación con sus competidores internos y externos; refiriéndome respectivamente a los otros talleres masónicos y a las demás tradiciones destinadas a la promoción humana.

Más de uno se llevará una sorpresa al comparar la formación de los maestros masones con la de miembros de otras escuelas iniciáticas, sean de carácter espiritual o religioso, por lo que esta técnica cobra vital importancia para guiar la capacitación masónica.

8°) SALARIOS.

Es esencial que las logias dispongan de una política salarial, que en ningún caso queda satisfecha con el pasaje ritual en el que los Vvg. informan al V.·. M.·. que los obreros de sus columnas están contentos con los salarios recibidos y quien preside hace lo propio respecto de los obreros ubicados en Oriente.

A los Aapr.·., Ccomp.·. y MM.·. habría que preguntarles de forma directa, privada y periódica cuál es su opinión sobre la evolución personal que están logrando con su trabajo en el taller y así poder recibir el feedback[9] imprescindible para mejorar y personalizar los métodos y técnicas de capacitación en uso, más allá de la tradicional simbología que distingue a la masonería.

Además, la espiritualidad presenta zonas fértiles y áreas desérticas y es necesario conocer los territorios que están atravesando los HH.·. para poder acompañarlos de la mejor manera posible.

9°) CLIMA LOGIAL.

Las complejidades de las relaciones humanas se trasladan a las logias, muchas de las cuales tienen la particularidad de reunir hermanos de diferentes culturas, nacionalidades, franjas etarias, religiones y extracciones políticas.

Por lo tanto, es muy importante poseer mecanismos aptos para conocer la marcha de las relaciones interpersonales y aquellos temas que pudieran estar generando malestar entre los miembros de taller.

La información obtenida y el diálogo fluido permitirán adoptar en tiempo y forma las medidas tendientes a resguardar la unión fraterna entre todos los HH.·. del cuadro y estimular la cohesión en las acciones del taller.

10°) MERITOCRACIA.

Las grandes organizaciones impusieron (Tal vez por imperio de las necesidades operativas) un criterio falaz que equipara a todos los dependientes que ocupan las mismas categorías o ejercen funciones similares. Y así se consideran iguales a los jueces laborales de una misma instancia y jurisdicción, a los enfermeros de nosocomios de un mismo municipio, a los policías con igual grado dentro de una fuerza, a los maestros del nivel primario de una provincia, a los curas de una diócesis, a las mucamas de un hotel, a los vendedores de una misma empresa; y así podría seguir con una lista interminable de ejemplos.

Las burocracias públicas y las corporaciones privadas construyeron ese eufemismo para poder intercambiar seres humanos como si se tratara de commodities[10] o repuestos para una gran maquinaria, aunque todos sabemos por una experiencia de vida irrefutable que hay una gran diferencia entre unos y otros.

La masonería importó del mundo profano ese mecanismo humanamente inaceptable, y de resultas de ello muchos HH.·. creen que un maestro masón es igual a otro maestro masón. Cuando se dice que el Venerable es el primero entre sus iguales se hace referencia a la hermandad entre los masones y a la humildad con que debe ejercer el cargo. Nada tiene que ver esa expresión con las virtudes y los vicios, que son propios de cada persona y diferencian a una de otra. 

La realidad nos muestra a diario que hay maestros masones sabios e ignorantes, prestigiosos y desacreditados, confiables e irresponsables, afectuosos y distantes, honestos y corruptos, leales y traidores, proactivos y reactivos, que comprenden el Arte Real y que lo “confunden” con un poli- rubro de actividades profanas, entre muchas otras características que los diferencian. Otro tanto ocurre con los Aapr.·. y los Ccomp.·..

En ese contexto estimo auspicioso que las logias rechacen dicha equiparación malsana y tomen las decisiones que involucren a sus obreros de acuerdo a un estricto reconocimiento de sus virtudes y méritos, intentando por todos los medios que las razones de otro orden queden en un segundo plano; sí no fuera posible erradicarlas.

Sin reconocimiento del mérito no hay justicia y sin justicia no hay virtuosismo posible, por lo que la subestimación del mérito está originando un inmenso problema dentro del universo masónico y obliga a ser extremadamente precavidos al respecto.


III) EPÍLOGO.
A modo de conclusión y síntesis considero provechoso que las logias cuenten con políticas de recursos humanos que les permitan:
A) Realizar un auténtico trabajo iniciático,
B) Incorporar buenos metales y conservarlos, en especial a los mejores,
C) Mantener la dotación de obreros dentro de los límites convenientes para su acabado funcionamiento,
D) Tener un cuadro de operarios equilibrado que permita la búsqueda de la excelencia,
E) Ayudar a sus miembros a alcanzar el éxito en el labrado de sus piedras brutas,
F) Tratar justa y respetuosamente a todos sus afiliados,
G) Formar dirigentes masónicos, y
H) Conseguir los objetivos estratégicos fijados por la Cámara del Medio.


Endópecles.





[1] Excluyo de este análisis a las logias pensadas para funcionar con el número mínimo de integrantes que autorizan los reglamentos. Estos talleres -inviables desde lo económico e inútiles desde lo masónico- son creados y conservados como una “avivada” política-electoral al sólo efecto de aumentar el número de sufragios que manejan los bandos que los controlan. Esta inmoralidad legal es posible al amparo de normativas que otorgan más sufragios a dos logias chicas que a una que reúna la misma cantidad de afiliados o, incluso, en algunos casos, que las supere en número de miembros. Estas maniobras, dicho sea de paso, están destruyendo a la masonería al generar logias intrascendentes que impiden el verdadero trabajo masónico y no dejarán de multiplicarse hasta que se establezcan sistemas directos de votación, en los que sufraguen los maestros masones en lugar de hacerlo los talleres a través de sus representantes. En este último sistema se asignan arbitrariamente a las logias cantidades injustificadas de votos, mediante absurdas reglamentaciones vigentes en diversos Orientes. (Por ejemplo, con esas ridículas legislaciones es posible que a una logia de 28 miembros le correspondan 3 votos y a tres logias de 9 miembros sumen 6 votos.)

[2] Isaías 66:1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?

[3] Divinización del hombre: Unión del Espíritu del Altísimo con el espíritu humano en el interior de la persona, habitualmente buscada por el creyente con miras a alcanzar la perfección humana en esta tierra y la salvación del alma inmortal para la eternidad en el cielo.

[4] Proselitismo: Empeño o afán con que una persona o una institución tratan de convencer y ganar seguidores o partidarios para una causa o una doctrina.

[5] Coaching: Es una metodología dinámica e interactiva de aprendizaje que se desarrolla entre un coach (instructor) y un coachee (aprendiz) para el desarrollo pleno de las capacidades y habilidades de este último, ya sea en el plano personal, profesional, empresarial u organizacional, con el objetivo de alcanzar determinadas metas y conseguir los mejores resultados.
Es un proceso en el cual una persona o un grupo de personas son puestas bajo la tutela de un coach que los observa, asiste, orienta, acompaña, motiva y evalúa durante un periodo de tiempo determinado o durante el desarrollo de un proyecto, con el objetivo de ayudarlos a alcanzar metas específicas y lograr el máximo rendimiento posible de acuerdo con las capacidades, recursos y habilidades naturales de cada quien.
Fuente: https://www.significados.com/coaching/

[6] Marketing: Es un concepto inglés, traducido al castellano como mercadeo o mercadotecnia. Se trata de la disciplina dedicada al análisis del comportamiento de los mercados y de los consumidores. La finalidad práctica del Marketing es ofrecer un conjunto de técnicas y métodos destinados a elevar el volumen de las ventas y/o aumentar las ganancias. En el caso concreto de las logias esta disciplina servirá para aumentar sus nóminas con miembros útiles para concretar los objetivos estratégicos perseguidos.

[7] Un nicho de mercado es un término de mercadotecnia utilizado para referirse a una porción de un segmento de mercado en la que los individuos poseen características y necesidades homogéneas, y estas últimas no están del todo cubiertas por la oferta general del mercado.

[8] Benchmarking: Es una técnica o herramienta de gestión que consiste en tomar como referencia los mejores aspectos o prácticas de otras empresas, ya sean competidoras directas o pertenecientes a otro sector (y, en algunos casos, de otras áreas internas de la misma organización) y adaptarlos a la propia empresa agregándoles mejoras si fuera posible.

[9] Feedback: Proceso mediante el cual un emisor recoge y valora opiniones y reacciones de los receptores con la finalidad de ajustar su mensaje, de acuerdo con las señales recibidas, en procura de lograr mayor eficiencia en sus acciones.

[10] “Commodity es todo bien producido en masa por el hombre o del cual existen enormes cantidades disponibles en la naturaleza, que tiene valor o utilidad y un muy bajo nivel de diferenciación o especialización.”
Fuente: http://www.eblog.com.ar/7743/%C2%BFque-son-los-commodities/

1 comentario:

  1. Excelentes reelecciones y luces en la conformación de talleres contemporáneos adecuados plenamente a nuestras realidades actuales. Gracias al escritor.

    ResponderEliminar